Las poesías de José Moreira

 

SOLEDAD EN PRIMAVERA

Me duele la noche
y me encuentro mortalmente herido de soledad
sin embargo yo diría
que la noche se vistió de perfumes
se enojó de brisa
y un collar de grillos
le hace juego al peinetón de la luna.
Luna que juega en la sombra de los olivos
mientras los brazos nevados
de los ciruelos hacen señas
en laurel despilfarra
su oro fino sobre mi ventana.
Yo pregunto ¿qué ocurre?
es primavera en el aire
y en el pico de los pájaros
que construyen sus sueños en parejas.
Mas éste, mi verso, ya es una queja.
¿Por qué es tan corto el amor
y tan larga la ausencia?
por eso
me duele la noche.
Me pesa la soledad y tu silencio
por eso...

Primavera de 1979

RECORDANDO A JUANA

Juana... Juana la nuestra
hija de Jabel
ahijada de Homero
noche de recuerdo para unos
     para otros no olvidar
descendiste sobre una calle de voces
con veredas de flauta
     adornadas de azahares
     perfumadas de naranjas
          te vimos con los oídos
     calzar la sandalia de la eterna primavera
     ¿qué poemas alfombrarán los senderos de la muerte?
     tú que adornaste con tu canto los caminos de la vida.
          Juana... Juana la nuestra,
                              hija de Jabel
                    mimada de la poesía.

18 de octubre de 1979

 

LA NOCHE DE LA ESPIGA...

Cuando despiertes
a la sed de mis caricias
cosecharás amores
a noche de la espiga.

Cuando recorro la geografía de tu cuerpo
encuentro que tienes resplandor de luna
tus senos titilar de estrellas
tu boca savia almibarada
y sobre tu vientre
un río aromado de vino nuevo
sobre la columna de tus piernas
nidos de pájaros sedientos.

Envidia habrán de sentir las alondras
                              cuando
sobre tu cuerpo desnudo
pose la vestidura de mis caricias
y el adorno de mis besos
y vaya desgranando suavemente
el dorado trigo de tu pelo
la noche de la espiga.

Montevideo, mayo de 1982

NÁUFRAGO HERIDO

Sobre un peñón de sueños
me embistieron capitán con rango de marinero
fueron tus ojos anclas
donde yo amarré mis vientos
tu silencio besos
y mis barcos echaron velas
hacia el mar de tu pecho
ancho, diminuto
llenos de riscos azules, amarillos
con islas de habitantes dormidos
que al presagiar mi llegada
formaron guardia de honor erguidos
ante mi marcial pasaje
hacia el territorio ancestral de tus deseos.
Salvaje presencia de sal, espuma y centella,
que arrimó a las orillas
resaca, caracolas, cieno
que las olas devolvieron al mar abierto.

Y vino el mal con su tempestad
arrancó mis cuerdas
dio mi barca contra las rocas
mis velas se gastaron hechas girones
el silencio se pobló de voces de lobos marinos
y torvos pájaros que en sus picos llevaron mis sueños
y ya no pude contener los vientos
que mi mascarón altivo con tu nombre
rompió en mil pedazos
e hizo astillas mi navío
y ya no hubo constelaciones que guiaran
faros haciendo señas
marinos que alerta dieran
enmudecieron las sirenas
ya no hubo recibimientos en los estuarios.

Y hoy te evoco náufrago
sucio, triste y herido
desde playas muy distantes
con un gusto a sal y peces muertos
que me traen las olas
de un mar abierto
          de un mar herido.

Villa Caeiro, mayo de 1990

 

AMORES DE ESTUDIANTE

Quisiera en cuatro versos, hacer un poema
engarzar un corazón en un prefijo.
Ser su "profe" pero estoy lejos, estoy distante
veo hoy que aún sigo siendo un estudiante
¡cómo quisiera tener treinta años menos
y ser el poeta de todos!
o el novio de una ¿cuál? aquella la mas bonita
y decirle temeroso: Te, te espero a la salida.
En un revuelo de tizas entrecruzar miradas
sonrojarse y a la hora de historia
huir juntos a hacernos la chupina.
Sobre la complicidad de la hierba
alfombrada de primavera
besarnos los ojos, besarnos las manos
soñar a pleno día
leyendo los versos del poeta azul Ruben Darío.

Los poemas de Neruda, de Alfredo de Musset
o por que no los míos.
Y cuando califiquen amor
alcanzar un suficiente.
Como quisiera... tantas cosas
pero, repasando hoy el haber en el cuaderno de la vida
encuentro que hay muchos "no logrado".
Cuantas cosas quisiera
o tal vez ¡yo solo quise!

Junio de 1990

IGNACIO, FEDERICO Y YO

Solo estando enamorado
a la muerte se va cantando.
Solo estando enamorado
de una estrella se va adueñando.
Solo estando enamorado
con la luna se va dialogando
y espera que ésta le conteste.

Onza de tibia leche la luna
                              me va mirando
y en su mirar casquivano
se entretiene con mis sienes
sienes de azules gastados
de tanto mirar andando.

Dicen que una tarde de domingo
a Sánchez Mejía lo coge un toro bravo.
Y una noche sin luna
a Federico, el toro de la ignominia.
Y a mí, banderillero de coplas,
el toro de la muerte coces me viene dando.
La luna que lo ha sabido
                              ya está sollozando.
Detrás de aquellas torres moriscas
hay una luna temblando.
Corre, niño, corre, llévate la luna
esa, "la luna" de los poetas,
que no quiere verla, llorar, llorando.

Setiembre de 1990