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HISTORIA DEL PAN
El pan fue el
alimento básico de la Humanidad desde la prehistoria.
Algunos autores se imaginan como los inicios del pan podrían haber
sido una masa de granos semi-molidos y ligeramente humedecida que podría
haberse cocido al sol sobre una piedra caliente, o simplemente haberse
dejado abandonada junto a un fuego, o fuente de calor diversa.
La evolución histórica del pan se fundamenta en tres vías posibles:
por un lado la mejora y evolución en los elementos mecánicos que pulverizan
los granos (los molinos, etc), por otro la mejora en los microorganismos que
pueblan las levaduras y finalmente la evolución de los hornos y los
elementos que proporcionan focos de calor (hornos).
Probablemente, los primeros panes estarían hechos con harinas de
bellotas o de hayucos.
Los arqueólogos han excavado y encontrado fragmentos de pan ácimo
(denominado también pan cenzeño) en los yacimientos de los poblados cercanos
a los lagos suizos.
Se sabe que los egipcios elaboraban pan desde hace mucho tiempo, y
de ellos datan también las primeras evidencias arqueológicas de la
utilización de la levadura en el pan así como el empleo de hornos.
Se cree que descubrieron la fermentación por casualidad.
El pan para los egipcios era tan importante que se consideraba como
una moneda para pagar los jornales.
En la Roma, ya en la República, había hornos públicos. Para los
legionarios romanos el pan era un alimento habitual y era corriente que su
dieta fuese en gran medida aceitunas y pan. Se les entregaba tres libras de
trigo al día, que trituraban en un molinillo de mano compartido por un grupo
limitado de soldados. De la harina se hacía el bucellatum (pan con forma de
anillo muy similar al actual bagel) y se metía en el horno para hacer pan.
En algunas regiones que no formaban parte del imperio como Alemania
o Suecia, algunos habitantes que habían combatido en el ejército romano
adoptaban el consumo de pan, y de aquí se extendía a sectores de la
población.
Su nombre proviene del latín "pannus" lo que significa masa blanca.
Este gran consumo de pan durante el Imperio romano implicó la gran
importancia que tuvo el cultivo y comercio del trigo.
Con la caída del Imperio romano se produjo un desabastecimiento de
trigo en casi toda Europa, que ya se había acostumbrado de manera masiva a
su consumo.
Las exportaciones hacia el norte desaparecieron por completo.
Prueba de la amplia difusión del pan en esa época es la palabra
inglesa "lady" que significa en inglés antiguo "la persona que amasa el
pan".
En Escandinavia, ante la escasez de trigo, la población tuvo que
acostumbrarse a elaborar panes de centeno y de cebada, siendo corriente que
se le añadiese a la masa corteza de pino molida.
En la Edad Media empiezan a elaborarse distintos tipos de pan ante
la escasez de trigo, y como consecuencia de ello comienza su comercio; el
pan blanco era un privilegio de los ricos y el pan negro de cebada, centeno
o avena era para el resto de la población.
Se hacía a mano, en el propio hogar o en hornos públicos.
La ampliación progresiva del sistema alimentario introdujo cambios
en los hábitos dietéticos. El pan dejó de ser el elemento básico del régimen
del conjunto de la población.
Una mayor variedad de productos que permitía un mejor equilibrio en
la alimentación, fortaleció la robustez y la talla de los individuos.
En la elaboración del pan empezó a emplearse algún tipo de
maquinaria. Una de las elaboraciones más típicas era el sop: pan remojado en
un líquido.
El pan fue sufriendo mejoras en su molienda, su horneado y poco a
poco fue de un producto elaborado artesanalmente a un producto industrial al
que se le añaden diversos aditivos.
En la actualidad la maquinaria facilita en gran medida el trabajo
haciendo que el pan carezca de penosas tareas; se emplean amasadoras, hornos
automáticos, transportadoras, enfriadoras, cortadoras y hasta máquinas para
envolver.
A finales del siglo XX se popularizan los panes integrales o
negros. -
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Fotos de
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